Jessica Alba
Jessica Marie Warren, conocida artísticamente como Jessica Alba, es una destacada actriz y empresaria estadounidense nacida en California en 1981. Su andadura profesional comenzó a los trece años en la comedia Camp Nowhere (1994) y en la serie juvenil The Secret World of Alex Mack (1994), aunque el papel que la catapultó a la fama internacional fue el de protagonista en la serie televisiva Dark Angel (2000-2002). Tras consolidarse en la gran pantalla con Honey (2003), se convirtió en una de las figuras más cotizadas de Hollywood al encabezar superproducciones cinematográficas como Fantastic Four (2005), Fantastic Four: Rise of the Silver Surfer (2007), Good Luck Chuck (2007), Valentine’s Day (2010) y Mechanic: Resurrection (2016). Asimismo, destaca su estrecha relación profesional con el director Robert Rodríguez, bajo cuya dirección rodó títulos como Sin City (2005) y Machete (2010), compaginando posteriormente estos trabajos de acción con producciones televisivas como LA’s Finest y el desarrollo de su propia firma de productos sostenibles, The Honest Company.
Detrás de su exitosa trayectoria se esconde una infancia compleja marcada por constantes mudanzas debido a la carrera militar de su padre y, sobre todo, por severos problemas de salud. Durante sus primeros años de vida, la actriz tuvo que lidiar con crisis asmáticas recurrentes, apendicitis, neumonías frecuentes y episodios de pulmón colapsado, lo que la obligó a pasar largas temporadas en centros hospitalarios y dificultó su integración escolar. A estas patologías físicas se sumaron el trastorno obsesivo-compulsivo y el déficit de atención. A pesar de estas adversidades cotidianas, su temprana vocación artística la llevó a graduarse en la escuela secundaria con apenas dieciséis años para volcarse de inmediato en su formación dramática ingresando en la Atlantic Theater Company.
Su gran oportunidad en el cine llegó de manera imprevista gracias a su parecido físico con otra intérprete en su película debut, lo que le permitió ampliar su presencia en el rodaje y llamar la atención de la industria. A partir de ese momento, encadenó trabajos de relevancia como su recordada participación en la serie marítima Las nuevas aventuras de Flipper (1995), donde aprovechó sus habilidades como buceadora profesional durante dos temporadas grabadas en Australia. El final de la década de los noventa consolidó su presencia en la cultura popular mediante apariciones en producciones televisivas como Beverly Hills, 90210 (1990) y largometrajes como Nunca me han besado (1999) y El diablo metió la mano (1999). Esta intensa actividad culminó con su elección para encarnar a la Mujer Invisible en la saga de superhéroes de Marvel, cerrando una etapa de gran exposición en medios internacionales y portadas de prestigiosas revistas de moda.

