Robbie Kay
Robert “Robbie” Andrew Kay nació el 13 de septiembre de 1995 en Lymington, Hampshire, e inició una vida marcada por frecuentes mudanzas que moldearon su infancia, trasladándose muy joven a Bruselas y más tarde a Praga en 2006 para estudiar en la Escuela Internacional de Praga. Sus orígenes familiares combinan raíces inglesas por parte de su madre Stephanie y de su padre Ivan Kay, junto con un trasfondo checo y búlgaro por la vía de su abuelo paterno. Fue precisamente durante su etapa en la República Checa cuando descubrió su vocación al responder a un anuncio escolar que buscaba niños angloparlantes para trabajar como extras. Aunque sus primeras frases grabadas para la película The Illusionist no llegaron al montaje final, este evento marcó el inicio de una formación que consolidaría tras estudiar interpretación, canto y danza durante un año en la escuela Stagecoach de Gran Bretaña.
Su carrera tomó un impulso definitivo tras participar con roles secundarios en producciones como Hannibal Rising y My Boy Jack, momento en el que fue seleccionado entre más de 150 aspirantes para interpretar al joven Jakob en el largometraje canadiense Fugitive Pieces. A partir de ese punto de inflexión, su presencia en pantalla se volvió recurrente tanto en el cine de gran presupuesto como en producciones televisivas de alto perfil, destacando su participación en el largometraje Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides. En el medio televisivo continuó sumando apariciones destacadas, entre las que sobresalen sus intervenciones episódicas en ficciones dramáticas como Grey’s Anatomy, en la que dio vida a un niño paciente durante su decimotercera temporada.
El papel que terminó de consolidar su reconocimiento internacional fue su interpretación de Peter Pan en la tercera temporada de la serie Once Upon a Time, donde ofreció una faceta más oscura del clásico personaje. Paralelamente a sus grandes producciones, mantuvo siempre un estrecho vínculo artístico con su padre, Oswaldo Kay, quien no solo lo guio en la profesión sino que llegó a colaborar con él interpretando conjuntamente la canción “Raining Eyes”. Hoy en día, Kay se consagra como un actor versátil que ha sabido construir una trayectoria sólida desde sus tempranos comienzos en el cine europeo hasta su consolidación en la industria audiovisual norteamericana.


